Cuestiones éticas del vídeo 360

Los dos últimos meses he estado experimentando con el vídeo 360 y lo que más me preocupaba eran los aspecto técnicos. A decir verdad, las cuestiones éticas comienzo a planteármelas a raíz de realizar un mooc en el Knight Center de la  Universidad de Texas en Austin. Allí se sugiere si es ético o no avisar de que estás grabando en 360. Que estás grabando es evidente, pero la gente no está habituada al formato 360 y pueden no estar de acuerdo en formar parte de la historia.

Hasta ese momento yo planteaba los reportajes como si fuera un “mirón” que se colocaba, invisible, en medio de la escena. De hecho, para no “distorsionar” la acción suelo salir corriendo de la escena y busco un lugar desde el que pueda controlar la cámara (en otro post hablaré de los los consejos para grabar en 360).

Sí que en alguno de mis experimentos hubo personas que me dijeron que no querían salir, pero a no ser que hagas una postproducción muy trabajada es algo complicado. De hecho toda mi experiencia con el vídeo 360 es móvil. Controlo la cámara con el móvil y también hago la edición con el smartphone.

Pero volviendo al tema ético, ¿debo avisar a toda la gente que está comprando en el mercado de que estoy grabando un vídeo 360? ¿Con avisar a los responsables del mercado es suficiente? ¿Y si estoy grabando un acto público en la calle?
Ahí dejo la cuestión, y mientras seguiré buscando una respuesta.